La forma más fácil para determinar si tu marca debe protegerse en alguna clase de productos es si tus clientes te compran un objeto (por ejemplo, una chamarra, una computadora, un cosmético, etc.). Por el contrario, si tus clientes te contratan para realizar algo por o para ellos (por ejemplo, llevarles toda su contabilidad, realizarles un tratamiento de belleza, crear publicidad para ellos, transportarles mercancía, etc.), deberás proteger tu marca en una de las clases de servicios.